Dante: de perro de las sombras a compañero silencioso 🐾
Dante es un podenco de pelo duro, es decir, un perro de caza típico: activo, trepador, atento y con un fino instinto para su entorno. Uno que, en realidad, está hecho para la libertad.
Sin embargo, su historia empieza de una forma muy distinta. Se cuenta que Dante estuvo atado con una cadena en un terreno durante unos 14 años. No sabemos si esa cifra es cierta. Pero lo que sí sabemos es que, cuando llegó conmigo, llevaba en sí las huellas de una vida llena de privaciones. Los protectores lo rescataron y, junto con otros perros, buscaron un lugar para él. Dante me recordó enseguida a mi Emil, y así pudo venir a vivir con nosotros.
Al principio, Dante era extremadamente tímido. ¿Tocarle? Casi imposible. ¿Cercanía? Inimaginable. Incluso hoy en día solo coge las golosinas de la mano con mucha cautela. Al mismo tiempo, estaba ese impulso incontenible de subir, de tener perspectiva, de libertad:
Saltaba a muros, a los tejados de las casetas, a los lugares más imposibles… siempre en busca de seguridad o quizá también de una salida.
Poco después de su llegada, hubo que operarle un bulto en la boquita. Después lo castraron, le pusieron el microchip y lo vacunaron, y poco a poco, muy poco a poco, empezó a tranquilizarse. Hoy Dante es un perro muy distinto. No es ruidoso ni insistente, pero está presente. Ahora viene a mí por voluntad propia, acepta la cercanía a su ritmo y —lo que para mí es uno de los mayores regalos— se queda. Va suelto y vuelve.
Su edad solo podemos estimarla. El veterinario lo sitúa en algún punto entre los 15 y los 17 años. Un sénior, sin duda, pero uno que por fin puede disfrutar de su vida. Y lo hace. A Dante le encanta el sol. Le encanta simplemente tumbarse, observar, dormitar. La vida de sénior le sienta muy bien. Durante mucho tiempo quiso estar exclusivamente fuera, igual que Bärli. Pero desde el último invierno eso también ha cambiado:
Ahora a Dante le gusta entrar en casa. Y, aún más importante, quiere estar donde estoy yo. Si estoy dentro, él está dentro. Si estoy fuera, él se tumba fuera. Muy callado, con total naturalidad… simplemente acompañando.
Para Dante deseamos un amigo de cuatro patas que acompañe a este perro tranquilo y especial. Un perro que no exija mucho, pero que se merece todo. 🐾 Dante no es un perro para los grandes escenarios. Es un perro para los momentos tranquilos.