Esta gata pertenece a una de las colonias que pudimos poner a salvo y castrar hace unos años con la ayuda de una pareja encantadora. Por aquel entonces era completamente silvestre, esquiva e inalcanzable. ¿Y hoy? Hoy entra en casa. Ya no solo come fuera. Pero ¿confianza? Para eso aún queda un largo camino. Se sienta en lo más alto del rascador, bajo el techo, lo más lejos posible. No porque haya estrés aquí, ni por los perros, sino porque simplemente nunca aprendió que los humanos también pueden ser buenos. Y precisamente este tipo de animales son los que siempre pasan desapercibidos.
👉 Ahora no necesita presión.
👉 Necesita tiempo.
👉 Y necesita personas que la apoyen desde la distancia, sin esperar nada a cambio.
❤️ Por eso buscamos:
1. Un padrino (por 10,00 € una sola vez como regalo)
Si quieres ponerle un nombre, puedes hacerlo con mucho gusto 💛
2. Una amistad de patitas duradera
Para que podamos asegurar regularmente su comida, desparasitación y protección contra pulgas.
Quizás nunca llegue a ser una gata mimosa. Pero está aquí. Está viva. Y se ha ganado su lugar. A veces, eso es lo único que importa.